El VII Centenario y honras a la 'Reina de Toledo' (1926)
30-05-2026
En un año Toledo vivió tres eventos unidos a la Catedral, la Virgen del Sagrario y un Congreso Eucarístico Nacional
En 1923 España estrenó un Directorio militar presidido por el general Primo de Rivera y sancionado por Alfonso XIII. Se disolvieron las Cortes, se crearon los somatenes, una milicia auxiliar, «apolítica», para afrontar «toda perturbación del orden social» y, en 1924, un partido único, la Unión Patriótica. Las nuevas diputaciones y ayuntamientos se formaron con vocales designados entre los mayores contribuyentes empadronados. En 1926, en la provincia de Toledo, el gobernador civil era Agustín Retortillo y de León, marqués de la Vega de Retortillo, la Diputación la presidía Leopoldo Díaz del Río, diputado provincial por el distrito de Torrijos-Escalona y la alcaldía de la capital la ejercía Fernando Aguirre Martínez. En la esfera eclesiástica, Enrique Reig Casanova ocupaba la silla Primada desde 1922 tras su paso como sacerdote y obispo en otras ciudades. Hombre ligado a la docencia, impulsor de la prensa y los sindicatos obreros católicos. En Barcelona y Valencia su acción pastoral se plasmó en congresos, sínodos y coronaciones marianas. Fue un prelado viajero, entre 1923 y 1926, acudió a Roma, Amsterdam, Tierra Santa y Chicago. En Toledo creó el Seminario Menor de Santo Tomás de Villanueva y asambleas Eucarísticas en Guadalajara, Talavera y Ocaña, previas al Congreso Eucarístico de Toledo en octubre de 1926. Aquel mismo año, la ciudad ya había vivido dos eventos piadosos: el VII Centenario de la Catedral y, especialmente, la coronación canónica de la Virgen del Sagrario, la «Reina de Toledo».
El VII Centenario
Según los 'Anales Toledanos II', el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada inició las obras de la catedral, junto al «rei don Fernando» en 1226. A partir de esta referencia, en 1924, el cardenal alentaría celebrar el VII Centenario de la seo primada y la coronación de la Virgen del Sagrario. En el diario El Castellano aparecieron rápidas adhesiones y propuestas. El 28 de marzo de 1925, Reig Casanova reunió una Asamblea con el Cabildo catedralicio, autoridades y entidades varias para iniciar todos los trabajos. Se conformó una Junta de Honor encabezado por los reyes, el presidente del Directorio, prelados, miembros de la nobleza, el alcalde de Toledo, académicos, etc. Se creó una Junta Directiva y diversas comisiones integradas por toledanos insignes. También se formó una Junta de Damas dedicadas a elaborar listas de suscriptores.
Hubo comisiones para planificar los festejos religiosos, culturales, la propaganda y diversos asuntos. La de Hacienda se ocupó de recaudar subvenciones y donativos, además de promover la rifa de un elegante vehículo. Era preciso reunir fondos asignados a adornar la catedral, exposiciones y, entre otros detalles, encargar para la Virgen un manto, un nuevo trono y una corona que realizaría el orfebre Félix Granda Buyllav -valorada en 27.000 pesetas- para suplir la perdida en 1869. La suscripción popular destinada a materializar estas ofrendas empezó en julio de 1925 con una apelación: «¡Españoles, toledanos!... es [una] obligación de fe, de patriotismo, de arte». En el boletín 'La Catedral de Toledo' y en 'El Castellano' se relacionarían los donantes y sus aportaciones en forma de dinero o alhajas. El primado recordó que de lo recaudado se reservaría un diez por ciento, como «fondo de caridad», para las parroquias y «entidades humanitarias».
A fin de ensalzar la valores espirituales, históricos y artísticos de la Primada se enfatizó la Custodia, el Sagrario de la Capilla Mayor, el Transparente, la capilla de Doña Teresa Enríquez y otros motivos eucarísticos. Se renovó el museo catedralicio exhibiendo tapices, ornamentos, orfebrería, pintura, etc. Se definieron dos secciones, la de sellos arzobispales de cera y la de códices miniados de la Biblioteca Capitular. En el Palacio Arzobispal se añadió una exposición de cálices y un cuadro de Tristán, 'La Cena de Cristo'. Paralelamente, desde septiembre de 1925, estaba en curso el certamen literario, histórico y periodístico promovido por la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo sobre veintiún temas con sus respectivos premios que auspiciaron Alfonso XIII, el arzobispado, prelados, instituciones e ilustres mecenas.
La jornada de la Coronación
Casi en las vísperas de la coronación, la ciudad vivió un acto patriótico y una celebrada noticia en las calles. El 9 de mayo, en la Vega Baja, Reig Casanova bendijo la bandera del Somatén toledano con la presencia del infante don Fernando de Baviera y Borbón y su esposa la duquesa de Talavera de la Reina, el presidente del Directorio y todas las autoridades provinciales. El 28 de mayo, al saberse la entrega del temido rifeño Abd el-Krim a fuerzas francesas, hubo un Tedeum en la Catedral y una manifestación cívica por las calles encabezada por el gobernador civil, el alcalde y el deán catedralicio.
Por fin, el 30 de mayo, fue la esperada coronación con la presencia en Toledo del Alfonso Pío, príncipe de Asturias, que asistió a la misa Pontifical donde esperaban miembros del Gobierno, como Calvo Sotelo, ministro de Hacienda, las dignidades eclesiásticas y autoridades civiles y militares. Al igual que en la procesión del Corpus, los alumnos de la Academia cubrieron la carrera engalanada con arcos, gallardetes y fachadas adornadas por las que discurrió un cortejo coordinado por el deán Polo Benito. Participaron comisiones, parroquias, hermandades y congregaciones llegadas de varios puntos. Tres concejales llevaron en una bandeja la corona que luego, en Zocodover, entregaría el alcalde al Nuncio apostólico Tedeschini. Al mediodía llegó la comitiva a la plaza con los acordes de la Marcha Real interpretada por la banda de Talavera. El público aclamó continuamente a la Virgen y, especialmente, cuando el Nuncio procedió a la coronación en medio de una lluvia de flores. El cardenal pronunció una alocución que concluyó con la interpretación del himno del centenario a cargo de grupos corales. Tras el desfile militar, se celebró el banquete oficial en el palacio arzobispal.
Por la tarde prosiguieron los cultos en la Primada con un sermón a cargo del obispo de Salamanca, Francisco de Frutos, antiguo magistral de Toledo. 'El Castellano' informó que, en la misma tarde, el Nuncio y el Primado fueron agasajados en el palacio de la Sisla por sus propietarios, los condes de Santa María de la Sisla, título pontificio otorgado a Consuelo Cubas y su marido Guillermo Pelizaeus por sus profusas obras de caridad. Cuatro días después, el jueves 3 de junio, se celebró la procesión del Corpus Christi con su tradicional ceremonial. Por la tarde, Reig Casanova partía de viaje hacia Chicago para acudir al Congreso Eucarístico Internacional. El 24 de octubre, como cierre del Tercer Congreso Eucarístico Nacional, Toledo volvería a vivir una especial jornada, repleta de fieles, con una magna procesión con la Custodia hasta la Vega Baja.
Autor:
Rafael del Cerro Malagón